Es muy difícil decantarse por uno. Ya sé que es una frase hecha, pero durante las seis temporadas de LOST, que culminan en unas horas, se les coge cariño a muchos personajes. El primero que me conquistó fue Boone, por razones evidentes, pero murió en seguida. Sawyer también ha estado ahí-ahí en algún momento dado, y en la dialéctica Jack-Locke siempre me decanté por el segundo, aunque a Jack he acabando amándolo. En fin, como veis las filias son múltiples y variadas.

Pero como me he propuesto decidirme por uno, he de quedarme con mi querido Benjamin Linus. Ben llegó en la segunda temporada sin que supiéramos de dónde, y en las siguientes ha sido uno de los ejes fundamentales de la trama. Sus permanentes ojos alucinados y sus no-cejas nos han estado torturando desde entonces. Ben ha pasado durante este tiempo de la práctica omnipotencia a ser un apátrida sólo guiado por su bien particular. Es la persona más mezquina de la isla, y por eso no le ha ido mal. O no tan mal, teniendo en cuenta que al pobre le pegan capítulo sí capítulo no. Pero siempre se recupera.

Está acostumbrado a tener el poder, y a ejercerlo de manera despótica. Aunque en las distancias cortas siempre se ha mostrado cobarde e inseguro. Sigue siendo ese niño pardillo que llegó a la isla con la iniciativa Dharma. Últimamente le habíamos extrañado mucho: en la secta temporada se había dedicado a seguir al grupillo de losties soltando de vez en cuando un comentario chistoso. Pero en ‘What they died for’ volvió Ben más Linus que nunca: matando, traicionando, engañando. En definitiva, sobreviviendo.

Y, en el fondo, todos sabemos que Ben es una buena persona. Lo ha demostrado en los sideflashes: el Dr. Linus es un hombre íntegro, admirable, dispuesto a ayudar a Álex y a Locke en todo. Ben, en cambio, es lo que la Isla ha dejado de ese hombre. Espero sinceramente que en el último episodio se redima, porque lo necesita. Lo necesita desde el momento en que, como siempre, creía tener el control. Pero algo falló:

Tengo la sensación de que Benjamin acabará salvando el día en algún momento de ‘The End’, pero eso no lo sabremos hasta las 6.30. Sé que acabará del lado de los buenos, porque se lo debe a Jacob, a Locke (a quienes mató), se lo debe a Álex y, sobre todo, al Dr. Linus.

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