Este artículo, publicado en este portal, es un primer acercamiento a The End, el último episodio de LOST. Con el segundo visionado, reharé la crítica y será, con toda seguridad, más acertada y completa.

El final ha llegado. Después de seis años siguiendo las aventuras y desventuras de unos personajes que se han convertido en parte del imaginario colectivo del siglo XXI, todo ha acabado. Como era de esperar, el último episodio de LOST ha desatado pasiones y sentimientos encontrados. Si hay algún sentimiento que prima entre los fans, es la tibieza, la frialdad incluso (que puede ser más perjudicial que el honesto enfado). Se esperaba mucho de la series finalede la serie de JJ Abrams, ¿ha estado a la altura?

Rotundamente no. El doble capítulo 6×17 y 6×18 ‘The End’ puede que sea un buen episodio, pero no es el gran episodio que una serie como LOST debe ofrecer para congraciarse con sus millones de fans y otorgarles unos momentos inolvidables. CuseLindelof tenían todas las herramientas para guiar al espectador por un camino emocionante. Han demostrado que saben hacerlo, sobre todo en el 6×14 ‘The candidate‘. Y parecía que con ‘What They died for‘ (6×16), antesala del gran final, iban a conseguirlo. Pero no ha sido así.

Los fans comprendemos (con reservas) que los guionistas no hayan tenido tiempo para responder las cientos de preguntas que se han ido acumulado en las seis temporadas, y tampoco esperábamos un discurso enciclopédico sobre el origen, presente y futuro de la isla. Pero hemos echado en falta un par de respuestas firmes en las que poder apoyarnos para interpretar todo lo demás. La conversación entre Jacksu padre en la iglesia, la parte más aclaradora del episodio, ha concedido una respuesta vaga que nos explica la realidad paralela. ¿Pero dónde está esa realidad donde todos han muerto? ¿Es una alucinación de Jack? ¿Es un ciclo espacio-tiempo diferenciado? ¿Es una especie de purgatorio?

Y en la isla, la vida continúa. Es un gran acierto que el nuevo protector sea Hugo, esa representación de todos los fans dentro de la serie: el legado de LOST es todo nuestro, y nosotros continuaremos protegiendo la isla. Jack se sacrifica para salvarlos a todos, cumpliendo con el destino que tenía desde el primer capítulo, y que ha ido descubriendo a lo largo de la serie. El cierre circular de LOST, aunque quizá sea un recurso barato para una serie de estas condiciones, ha resultado efectivo. Sobre todo, la aparición de Vincent. Aunque es triste que un perro nos haya emocionado más que todos los personajes humanos.

Aventurándonos a arrojar una opinión totalizadora antes del necesario segundo visionado (y más después de la deficiente emisión de Cuatro), creemos que a ‘The end’ le ha faltado épica. Era muy fácil conseguir que los seguidores lloráramos desconsolados ante el final de una serie que se ha convertido en parte de nuestra vida. Han desaprovechado una oportunidad irrepetible de hacer historia de la televisión. Esto a un nivel puramente discursivo: hace mucho que renunciamos a entender el universo lostiano. Nos parece una opción legítima. No tienen porqué explicarnos la lógica de un mundo que no es el nuestro, porque desde el primer momento se han limitado a contarnos una historia que sucede en ese mundo. Pero sí necesitábamos los cimientos de la estructura de la narración, y nos hemos encontrado con un espacio confuso de interacciones que no podemos entender.

Los anales televisivos recordarán el final de Six feet under con emoción, el final de The Sopranos con furia, el final de Friends con tristeza. Pero el final de LOST ha causado más tibieza que otra cosa. ¿Será recordado?

Advertisement