Con esta review del capítulo de anoche, doy por iniciados los fastos que servirán de homenaje a LOST, que acaba este lunes bien temprano. En los próximos días, Esnórquel etc. se llenará de contenidos (cabecera especial incluida) referentes a este hito de la cultura popular que culmina (para alivio de unos y tristeza de otros) en pocos días.

Alerta spoiler: si no has visto el capítulo, no sigas leyendo.

Las piezas están dispuestas

El fin está cerca. El mismo Jacob se lo ha dicho literalmente a Hugo, pero no hacía falta: es el sabor de boca que deja ‘What They Died For’, el que es (aparte de dobles capítulos) el penúltimo episodio de LOST. Tanto en la isla como en la realidad paralela, todo ha quedado preparado para el gran apogeo final.

Por una parte, Jack ha asumido el compromiso de proteger la isla. No sé si la asignación es definitiva o no (siempre he creído que Jack iba a morir en el último capítulo, ahora no lo tengo tan claro), pero el caso es que Jacob ya tiene relevo, y el juego de los candidatos ha terminado. Justo cuando Némesis se ha propuesto destruir la isla, parece que utilizando para ello a mi adorado Desmond. ¿Pero dónde está Desmond? Si no recuerdo mal, la última vez que le vimos, Sayid le había ayudado a salir del pozo y parece que está pululando por la isla.

En la realidad alternativa, precisamente el escocés ha conseguido reunir a Hugo, Kate y Sayid (Ana Lucía mediante) y se dispone a llevarlos al concierto del hijo de Jack. Parece que han de estar todos juntos para que pase algo, y teniendo en cuenta que Claire aprecerá por allí en calidad de tía del muchacho, los cabos sueltos son Locke (y quizá Linus), que quizá vaya andando si Jack le cura y se recupera milagrosamente rápido, y sobre todo los Kwon, a los que vimos fugazmente en el hospital después de su muerte en la isla. ¿Cómo los atraerá Desmond?

Sea como fuere, ‘What they died for’ era es buen capítulo que hacía falta después del controvertido ‘Across the sea’ para que la serie recuperara el ritmo y fluyera hasta el final de la trama. Y yo particularmente celebro el resurgimiento del que a mí juicio es uno de los mejores personajes (si no el mejor), Benjamin Linus. Le hemos visto además volver a las andadas: ambiguo, rencoroso y traicionero (que se lo digan a Wildmore). Me encanta la combinación Némesis-Linus. Conserva la química de la relación Linus-Locke, pero obviamente la lleva a otra dimensión. Creo que Linus puede hacer un gran papel en el último capítulo ‘The End’. Supongo que también morirá, quizá asesinado por Némesis cuando deje de serle útil, pero estoy seguro de que pondrá las cosas difíciles.

El que lo ha puesto fácil es Richard Alpert. En foros y blogs aseguran que ha muerto, y probablemente así sea, pero yo tengo mis dudas. Al fin y al cabo, Jacob le concedió la inmortalidad. Quizá muerto Jacob, se acabaron sus poderes y por tanto la eternidad de nuestro paisano Ricardo, pero esa ‘muerte’ tan patatera y que no hayamos visto el cadáver me hace desconfiar. Quizá todavía veamos a Richard y su eyeliner en el episodio final.

En cualquier caso, las cartas ya se han repartido. Todos han tomado posiciones y ahora sólo queda ver cómo termina todo. ¿Estará ‘The End’ a la altura de las expectativas? Yo creo (y espero no tener que tragarme mis palabras) que los tan cuestionados guionistas tienes todo preparado para un gran final y que nos va a encantar. Los fans más escrupulosos, que ya tienen una preparada una libreta con todas las preguntas a las que exigen respuesta, probablemente no lograrán disfrutar del final de LOST. Ellos se lo pierden. Yo, el lunes a las 6.30, voy a olvidarme de prejuicios y a gozar de la última oportunidad que tengo de ver a unos personajes a los que he cogido tanto cariño.

¿Cómo no emocionarse al ver cómo le cae una lagrimilla a Linus cuando Rousseau le dice que es lo más parecido a un padre que Álex ha tenido?

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